Enfermedad celíaca o intolerancia al gluten, ¿Cuál de las dos padezco?
En este artículo os cuento todo sobre el trigo, el gluten y ¡mucho más!
El trigo es uno de los pilares básicos de la dieta humana y es el cereal protagonista de casi todas las cocinas y culturas del mundo. Su uso y cultivo se remonta a la antigua Mesopotamia, hace más de 8000 años, y se extiende hasta la actualidad.
El trigo está compuesto por varios tipos de nutrientes como las proteínas, una de ellas es el gluten, además de hidratos de carbono, lípidos, fibra y micronutrientes.
En estos últimos quince años hemos visto como los supermercados inundan sus estanterías de productos sin gluten, tanto en forma de alimentos básicos como pastas y harinas, como en forma de procesados como los productos de bollería. Incluso disponemos de sus marcas blancas que siempre son algo más económicas. Anteriormente estos productos quedaban relegados a las tiendas y colmados especializados en productos de macrobiótica, por lo que los pacientes afectos de enfermedad celíaca lo tenían más difícil para abastecerse y los precios también eran más elevados. En la actualidad, el fácil acceso a todos estos productos ha hecho que muchos de vosotros os lancéis a probarlos.
Y es entonces cuando me preguntáis: ¿por qué la dieta sin gluten sienta mejor? ¿Es posible que pueda ser celíaco/a y aún no lo sepa?
El trigo que consumimos en la actualidad no es el mismo que el de la época neolítica. Debido al cambio climático y a las plagas, el trigo ancestral se ha modificado genéticamente con el transcurso de los siglos para hacerse más resistente a las adversidades de la naturaleza. Con el paso de los años se han ido seleccionando aquellas variedades que son más resistentes a todos estos cambios, pero no necesariamente mejores para nuestro sistema digestivo. Otros factores que pueden influir en él por qué no digerimos tan bien el trigo moderno, estarían relacionados con los procesos de elaboración de las harinas, con el de panificación y el de cocción. Muchas de las harinas actuales están confeccionadas a base de un trigo procesado, es decir, sometido a un proceso de refinación en el cual se retira el germen y el salvado. También se han acortado los tiempos de fermentación y se ha modificado el proceso de horneado. Todo esto podría explicar el por qué el trigo en el siglo XXI no se digiere tan bien como el del pasado y el por qué sentaría mejor una dieta sin gluten.
¿En qué enfermedades digestivas está implicado el trigo?
Empezaré por deciros que el trigo está relacionado con tres trastornos:
- La enfermedad celíaca
- La sensibilidad al gluten no celíaca, o también denominada intolerancia al gluten
- La alergia al trigo
Esta última es una alergia alimentaria y a diferencia de las otras dos entidades, tiene un inicio de los síntomas más rápido, es decir, suelen aparecer de forma inmediata tras la ingesta de trigo. Suelen predominar más los síntomas respiratorios y de la piel que los del propio sistema digestivo, por lo que de ella no vamos a hablar en este artículo.
Ahora vamos a ver las diferencias que existen entre la Enfermedad celíaca y la Sensibilidad al gluten no celíaca desde diferentes esferas:
¿Qué diferencias existen en cuanto a su causa?
La enfermedad celíaca (EC) o celiaquía es una enfermedad autoinmune producida por una proteína denominada gluten que afecta a personas con susceptibilidad genética. El gluten es un complejo de diferentes proteínas (gliadinas y gluteninas) y representa el 80-85 % del contenido total de proteínas del trigo. El gluten está presente principalmente en cereales como el trigo, pero también se encuentra en muchos otros como la cebada, el centeno, la espelta, la avena y el kamut.
La (EC) se desencadena por una reacción del sistema inmunitario que aparece tras ingerir gluten. Esta situación activaría una cascada de acontecimientos que finalmente conducen a la destrucción o atrofia de las vellosidades del intestino y por consiguiente a una malabsorción de los nutrientes. Puede afectar a otros órganos, a parte del aparato digestivo, y aumenta el riesgo de padecer un cáncer digestivo.
En cuanto a la intolerancia al gluten o también llamada sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC), se trata de un trastorno digestivo relacionado con la ingesta de gluten, sin una base genética. Su diagnóstico se realiza por exclusión, es decir, una vez descartadas la (EC) y la alergia al trigo. No provoca malabsorción de nutrientes ni tampoco existe riesgo de malignidad. También puede comportar síntomas fuera del sistema digestivo y asociarse a fenómenos de autoinmunidad como la tiroiditis autoinmune.
Se cree que este malestar digestivo estaría producido por otros componentes del trigo diferentes al gluten. Estos componentes incluyen sus otros tipos de proteínas y azúcares (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Por este motivo, algunos autores prefieren darle el nombre de intolerancia al trigo en lugar de intolerancia al gluten.
La evidencia actual sugiere que este trastorno se produce por unos cambios inflamatorios del intestino, a nivel microscópico, secundario a alteraciones en la microbiota intestinal y a una función de barrera intestinal alterada. Esto ayudaría a la translocación, o al paso de productos microbianos y dietéticos al interior del organismo, los cuales provocarían la activación del sistema inmunitario y finalmente se desencadenaría la inflamación intestinal.
¿Cuál es más frecuente?
La (EC) la padece alrededor del 1% de la población. En cuanto a la (SGNC) no se disponen de datos claros, por lo que los estudios refieren cifras muy dispares pudiendo afectar desde un 0,49% hasta un 14,9% de la población.
¿A qué personas afecta más?
- La (EC) afecta por igual a hombres y mujeres, así como a todos los grupos de edad, incluidos a los más ancianos; más del 70% de los nuevos pacientes son diagnosticados en edad adulta, por encima de los 20 años.
- El riesgo de tener (EC) es mucho mayor en familiares de primer grado (5-10%), así como en personas afectas de diabetes mellitus tipo 1, de síndrome de Down y otras enfermedades de tipo autoinmune.
- Por el contrario, la (SGNC) es más frecuente en mujeres
¿Existen diferencias en cuanto a los síntomas?
Los dos trastornos pueden compartir molestias como la hinchazón y dolor abdominal o la diarrea, pero existen otras diferencias
En la (EC) puede existir pérdida de peso o retraso del crecimiento si aparece en la infancia. Además, en la (EC) del adulto es frecuente la existencia de anemia y de déficit de vitaminas, así como de micronutrientes. También está relacionada con otros procesos digestivos como la esofagitis y la afectación hepática, además de afectar a otros sistemas como el neurológico y a la piel, de provocar infertilidad en las mujeres y por último aumento del riesgo del cáncer intestinal de tipo linfoma.
En la (SGNC) los síntomas son de menor intensidad que los de la (EC) y no hay evidencia de complicaciones a largo plazo como la aparición de una malnutrición o de un cáncer. Además de los síntomas digestivos también pueden aparecer otras manifestaciones como son el dolor de cabeza, el cansancio, la depresión, dolor de articulaciones y aparición de dermatitis
¿Cómo se diagnostican?
La (EC) se diagnostica mediante un análisis de sangre que incluye una prueba de serología específica y un estudio genético. No obstante, el diagnóstico definitivo se establece gracias a una la biopsia intestinal que se realiza con la ayuda de una endoscopia digestiva alta (o gastroscopia)
Para el diagnóstico definitivo de (SGNC) por el momento no existen pruebas específicas, por lo que éste se realiza por exclusión, es decir, una vez descartadas las otras dos enfermedades: la celiaquía y la alergia al trigo. En este caso, las biopsias del intestino suelen ser normales o presentar una mínima alteración. Los estudios de microbiota intestinal más avanzados también nos pueden ayudar a apoyar esta sospecha diagnóstica.
¿Cuál es su tratamiento?
En ambos trastornos el tratamiento se basa en una dieta de exclusión de todos los cereales que contienen gluten, la diferencia es que en la (EC) deberá cumplirse de forma estricta mientras que en la (SGNC) no es necesario. De momento no existe ningún tratamiento farmacológico específico
La (EC) se diagnostica mediante un análisis de sangre que incluye una prueba de serología específica y un estudio genético. No obstante, el diagnóstico definitivo se establece gracias a una la biopsia intestinal que se realiza con la ayuda de una endoscopia digestiva alta (o gastroscopia)
Reflexiones finales:
- Que los alimentos sin gluten nos sienten mejor no significa que padezcamos una enfermedad celíaca o una sensibilidad al gluten no celíaca. En el artículo hemos visto como el trigo ha sufrido modificaciones a lo largo de los siglos, así como también hemos cambiado la forma de elaborar las harinas y el pan, hecho que podría influir en que estos alimentos no nos sienten igual de bien como en el pasado.
- El trigo está implicado en varios trastornos digestivos que provienen de orígenes diferentes, unos más graves como la enfermedad celíaca y la alergia al gluten, y otros menos graves como la sensibilidad al gluten no celíaca, aunque todos ellos comparten la mejoría de los síntomas cuando se retira el gluten de la dieta. Es importante establecer un diagnóstico certeza dado que las implicaciones en cuanto a su evolución y gravedad son diferentes en todos ellos.
- Debemos evitar iniciar una dieta sin gluten antes de tener el estudio médico finalizado. De modo contrario, esto puede alterar el resultado de los análisis de sangre, así como de las biopsias de intestino, dificultando el poder concluir un diagnóstico fiable de una enfermedad celíaca.
- En caso de que tengas síntomas de sospecha de una de estas tres enfermedades te recomiendo consultar primero con tu médico de familia o con un especialista de Digestivo